POV. Adrian
La miré dormir como si estuviera cometiendo un pecado.
Amelia yacía de lado, su cabello castaño oscuro desparramado sobre la almohada, los labios apenas entreabiertos mientras respiraba con una calma que nunca antes le había visto. En la penumbra de la habitación, iluminada solo por la luz pálida de la luna filtrándose entre las cortinas, parecía casi irreal. Demasiado frágil. Demasiado suave para el mundo al que acababa de atarla sin posibilidad de retorno.
Mi esposa.
La palabra se