POV. Amelia
Nos sentamos en la sala como si el aire se hubiera vuelto más espeso, cargado de anticipación.
Yo no dejaba de mover las manos sobre mi regazo, entrelazando y desenlazando los dedos como si ese pequeño gesto pudiera calmar la tormenta que sentía en el pecho. Mi respiración se aceleraba sin que pudiera controlarla, y cada vez que levantaba la mirada, lo encontraba allí: serio, quieto, presente. Todo ocurría demasiado rápido… y, al mismo tiempo, era como si hubiera esperado este insta