POV. Adrian
Salí de la habitación con el pulso todavía acelerado, el corazón golpeando fuerte en el pecho como si quisiera salirse. El pasillo del segundo piso estaba en silencio, iluminado tenuemente por la luz que se colaba de la ventana y los focos del techo. Todo parecía tranquilo, apacible… pero dentro de mí todo era un caos.
Mi teléfono vibraba en la mano, insistente, casi agresivo. No necesitaba mirar la pantalla para saber quién era.
Mi padre.
La mandíbula se me tensó. Ese nombre me ha