POV. Adrian
El viaje al muelle fue un viaje a través de mi propia alma. La ciudad se desvaneció, reemplazada por los barrios industriales, luego por las zonas pantanosas y salinas cerca de la costa. El olor a pescado y a salmuera llenó el coche, un olor a descomposición y finalidad. Mi mente estaba en calma, una calma aterradora. Había aceptado lo que podía pasar. Mi vida ya no me pertenecía. Le pertenecía a Amelia. A nuestros hijos.
Llegué al muelle abandonado una hora antes. Aparqué el coche