POV. Adrian
—No me perderás —murmuré, inclinándome hasta apoyar mi frente contra la suya. Bajé la voz, como si lo que iba a decir fuera algo sagrado, algo que no debía oír nadie más—. Esta vez no voy a entrar ahí solo. Voy contigo.
Respiré hondo, dejando que el aire se mezclara entre los dos.
—Eres mi ancla, Amelia. Mi brújula. Mientras tenga tu mano, no importa cuán oscura sea la habitación… siempre voy a saber dónde estoy. Y por qué estoy ahí.
No dije a quién pertenezco, porque no se trataba