POV. Adrian
La noche había caído sobre la casa con una quietud casi opresiva, como si alguien hubiese colocado una cúpula de acero sobre el techo y hubiese sellado todo sonido. Arriba, el silencio era distinto; era el tipo de silencio que promete descanso, respiraciones acompasadas, sueños tranquilos. Pero en mi despacho el aire se sentía espeso, cargado con lo que no se dijo esa tarde, con lo que todavía vibraba bajo la piel.
Estaba sentado frente al escritorio, aunque no estaba trabajando. La