Punto de vista de Teresa
Mi corazón se detuvo cuando vi a Rafael en la escuela de mi hija, de pie en el patio.
Pero se detuvo aún más fuerte cuando recogí a Lucía y me contó sobre el «hombre guapo» que la había salvado de los niños que la llamaban sin papá y sin juguetes.
«¡Fue tan amable, mamá!». Lucía charlaba mientras la abrochaba en su asiento del auto con manos temblorosas. «Hizo que los niños malos se fueran, y me dejó llorar en su hombro, y dijo que no era rara por no tener papá».
Mis ma