Punto de vista de Teresa
El zumbido del teléfono me sacó del sueño de golpe. Lo agarré aturdida, entrecerrando los ojos ante la pantalla.
2:07 de la madrugada.
¿Quién demonios me escribía a las dos de la mañana?
Cuando vi que era Rafael, el corazón se me cayó al estómago.
**Mañana, 7 AM. Cumbre de negocios en Chicago. Prepara equipaje para pernoctar. Viste profesionalmente. No llegues tarde.**
Me quedé mirando las palabras, el cerebro luchando por procesarlas entre la niebla del sueño.
Chicago.