PUNTO DE VISTA DE TERESA
El sábado por la mañana llegó suave y silencioso, con la luz del sol entrando a raudales por las ventanas del ático y sin alarmas que nos despertaran abruptamente por primera vez en lo que parecía una eternidad.
Sin escuela para Lucía. Sin obligaciones laborales para ninguno de los dos. Solo un fin de semana entero extendiéndose ante nosotros sin nada que hacer más que estar juntos.
Encontré a Rafael ya en la cocina midiendo harina mientras Lucía estaba sentada en la en