Punto de vista de Teresa
El día fue raro.
No raro malo, que habría sido normal. Solo… raro.
Rafael estuvo callado. Como, realmente callado. No me había llamado incompetente ni una vez. No me había dado tareas imposibles con plazos imposibles, ni me había mirado con ese asco frío que me hacía sentir de dos centímetros de alto.
Apenas me había mirado.
Seguía esperando el insulto, la humillación y el momento en que me recordara cuán inútil era. Pero nunca llegó. Solo se sentó en su oficina con la