Amanda se quedó sorprendida por la inesperada pregunta del niño. Miró su carita pálida y su cuerpo frágil, envuelto en una bata de hospital que le quedaba demasiado grande para su corta estatura. La inocencia en sus ojos hacía que la propuesta, aunque fuera absurda, le resultara bastante enternecedora.
— ¿Tu esposa? — Amanda sonrió, tratando de no reírse para no incomodarlo— . Eres muy joven, ¿no crees?
El niño, con una mirada seria, asintió vigorosamente, como si su propuesta fuera lo más natur