A los días el niño volvió a su habitación a visitarla, pero esta vez más decidido que antes. El niño la saludo y pregunto cómo se encontraba, y si le daba su mano para poder asegurarse de cuidarla. Amanda abrió los ojos de par en par, incapaz de creer lo que acababa de escuchar salir de la boca de un niño tan pequeño.
¿Acaso... sabes lo que significa y todo lo que conlleva casarse? — preguntó, tratando de procesar lo que acababa de escuchar.
— Ya tengo diez años, no soy un niño — dijo con serie