Si no fuera por Amanda, Jorge nuca hubiera perdido la cabeza. Ella era la única que podía repararlo.
Si pudiera, preferiría no mostrar nunca su verdadera naturaleza. Estaría dispuesto a fingir para siempre, mientras ella fuera feliz, a su lado.
Todo lo que hizo fue intencional, una actuación calculada.
Pero su amor por ella era genuino.
Sabía que había cometido un error imperdonable, que merecía el desprecio. No tenía derecho a exigir su perdón, pero tampoco podía convencer a su propio corazón d