96: Una pelea.
—Mamita, ¿Hoy también llegaras tarde? — cuestionaba un niño pequeño que se notaba de no más allá de los cuatro años de edad.
Acariciando los cabellos rojos de su amado hijo, Emma sonrió con ternura hacia el pequeño.
—No cariño, regresare temprano y te llevare al parque como te he prometido, recuerda el valor de una promesa — respondió a su hijo mirando sus ojos grises, iguales a los de Enzo, mientras salía por la puerta de su lujosa mansión.
—Si mamita — dijo el pequeño mientras se abrazaba a s