88: Sin hundirse solo.
— Maldita infeliz… — musitó entre lágrimas.
Destapando sus inexistentes piernas, recordó las palabras dichas por Emma.
“ Finalmente, has saldado tu cuenta pendiente conmigo, así que te perdono, después de todo, vas a vivir toda una vida sufriendo.”
Mirándose mutilada e incompleta, volvió a maldecir a Emma y a Eduardo; ellos se lo habían arrebatado todo, y Emma no merecía ser feliz…jamás podría merecerlo. Tomando a duras penas una de sus almohadas, ahogó un grito en ella para no ser escuchada, y