72: Un cruel objetivo.
Tomando una maleta más pequeña y discreta, guardo dentro de ella todo lo que le sería necesario, y luego se escabulló a las cocinas del castillo hasta finalmente encontrar lo que buscaba: un traje de sirvienta. Toda la servidumbre estaba ocupada en sus labores, y nadie se había percatado de su pequeña intrusión, regresando sin ser vista a su alcoba, se miró en el espejo para amarrar su larga y sedosa cabellera castaña, y luego, con maleta en mano, caminó con extrema discreción hacia los jardine