71: Lo que tenia que hacer.
¿Qué fuego había en sus corazones? ¿Qué deseo, que emoción? ¿Qué fuerza encerraba la pasión desbordante de dos almas heridas que se habían unido en un mismo ser?
El fruto del edén había sido devorado, la serpiente había atravesado a la manzana, el dolor había pasado, y el tiempo de sentir con cada fibra de sus cuerpos, había llegado para llenarlos de un exquisito placer nunca sentido tal cual lo sentían ahora.
La sangre ardía, la pasión los consumía, y como una ola arrasadora del océano, ambos