20. Peligro inminente.
El sol se asomaba tras de las montañas, y el cielo rosado, poco a poco se tornaba celeste. Los ojos violetas de Emma, se abrieron cuando sintió los rayos del astro acariciando levemente su rostro. Incorporándose, sintió el tintineo y el ligero peso de un objeto pequeño que rodó desde su almohada a su mano. Un rayo de sol, golpeó en aquel objeto, creando una pequeña aurora en el blanquecino techo. Curiosa, Emma tomó aquel objeto entre sus manos, y sus ojos se abrieron sorprendidos y cautivados p