171: Saldando deudas.
Daniel escuchaba la ronca voz de su suegro, era apacible, cansada. La mirada del hombre parecía cansada, como si hubiese ya vivido mil vidas en una. Estaba seguro que el y Emma se necesitaban el uno al otro. También, encontraba conmovedor todos los gestos tan amables que Arthur de Sussex había tenido con ellos, le estaba quedando a deber mucho, y estaba realmente y eternamente agradecido con el rubio.
— Gracias por ayudarnos, yo tampoco estoy en mi mejor momento. Mi padre me desheredo, pero le