170: Huyendo.
—No me agradezcas, mi Emma, tan solo, prométeme que vas a ser muy feliz, que no vas a borrar de tu rostro esa hermosa sonrisa, quiero verte así…por siempre —
Emma sonrió, y besando la mejilla de Arthur, asintió.
—Te lo prometo, mi querido primo —
Regocijado, Arthur les sonrió a ambos.
—A partir de ahora, Daniel, tu te encargaras de protegerla, dejo a mi Emma, en tus manos —
Daniel asintió, y tomando la mano de Arthur, en una mirada le dio a saber que cumpliría con aquello. Ambos hombres se habí