123: Todo el sufrimiento.
Emma miraba a Daniel jugando con Dante, su hijo en verdad se había encariñado con él, y Daniel también parecía tenerle un genuino cariño a su hijo. Sabía que estaba haciendo mal en no confiar en el hombre que la había cuidado y apoyado tanto, pero hablar de su pasado no era sencillo, por eso evitaba hacerlo a toda costa, no estaba lista, nunca lo estaría en realidad, pero sabía que era necesario hacerlo.
Adrienne tomaba la mano de su hija, y cuando ya la miró, le sonrió.
—Emma, no tengas miedo