122: Un buen hombre.
En su departamento, Emma miraba a su amada madre durmiendo. Su enfrentamiento con Sara Lestrange, había dejado en ella aquella sensación de intranquilidad. La mujer no le representaba peligro alguno, sin embargo, Ernest Stone sí. Niklaus ya había reunido suficiente evidencia en contra de ese hombre, sin embargo, quizás aun no seria suficiente, el hombre seguía siendo influyente, y con tantos clientes silenciados y evidencias borradas, su reputación seguía aparentemente sin cambios, sin embargo,