121: Sus designios.
Emma frunció el ceño, ya solo era cuestión de tiempo para que Ernest Stone se enterara de su presencia en la ciudad, pronto daría comienzo la guerra directa contra los Stone y ella ya estaba lista para golpearlos con todo lo que tenía, esta vez, seria ella quien vería a todos ellos hundidos en la miseria a la que injustamente la habían arrojado, les haría sufrir el infierno y rogar por el cielo.
Nuevamente estaba lloviendo. Daniel no se sentía de humor, de hecho, ese era ya el tercer día que em