84. Niña deslenguada
84
El cielo comenzaba a teñirse de tonos dorados cuando Leo pidió ir solo a comprar algodón de azúcar. Insistió con esa voz decidida que usaba cuando quería parecer mayor. Jazmín no estaba convencida, pero Nate, sonriendo con confianza, accedió.
—Solo hasta el puesto de ahí, ¿sí? —le dijo, señalando el carrito a menos de veinte metros
—No sé si sea buena idea, campeón —dijo Nate mirando el puesto a menos de seis metros.
—Creo que podemos dejar eso para después, está anocheciendo —habla Jazmín.