82. El carrusel
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Connie tragó saliva al recordar el pasado. El calor de los besos de Tucker, la manera en que le hablaba al oído haciéndole creer que era especial, importante, deseada. Qué estúpida había sido. Él no quería amarla… solo quería lo que podía obtener de ella.
Y lo peor de todo es que ella le había dado acceso a todo. Cuentas, contactos, propiedades. Porque en ese momento, se sentía sola, destruida por dentro, y Tucker supo exactamente cómo entrar.
Ahora temblaba con el móvil en la mano. El mensa