81. No siempre serás poderoso
81
Los tres salieron del laboratorio donde se habían hecho la prueba de ADN. Nathaniel conducía con una mano sobre el volante y la otra en la pierna temblorosa. Jazmín iba en el asiento del copiloto, en silencio, mientras Leo, en el asiento trasero, jugaba con el pequeño carro que su padre le había regalado.
Pero Nathaniel no dejaba de mirar el retrovisor a su pequeño, sentado en su sillita muy obediente. En ese momento le llegó un mensaje de su jefe de Seguridad, Makarov.
—¿Por qué no escucham