80. Aún tenía un plan
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Cuando Connie llegó al amanecer de nuevo al hotel, apenas empujó la puerta de la suite, sintió una sombra moverse con violencia. No tuvo tiempo de reaccionar. Un zumbido estalló en su oído cuando su cabeza chocó brutalmente contra la pared. El golpe la dejó aturdida, y por un instante, el mundo giró bajo sus pies.
—¿¡Dónde demonios estabas!? —rugió Efraín, sujetándola con fuerza por los hombros, sus dedos hundiéndose en su piel— Maldita p*erra, ¿para qué te saque de la miseria si no sirves p