76. Pequeños milagros
76
Al día siguiente, Nathaniel mandó a traerle ropa para que pudiera cambiarse.
—¿Quieres quedarte a comer? —Insistió en que desayunaran juntos.
—No, debo irme. Tengo una junta —pero ella se negó con una excusa rápida. No podía quedarse más tiempo. No después de lo que había hecho anoche.
Cuando Jazmín llegó a la mansión Ravencroft, fue Elías quien la recibió en la entrada.
—Te llamamos muchas veces anoche —dijo con tono serio.
—Lo siento, me quedé sin batería, pero avisé que no vendría —respon