33. Ecos en la noche
Capítulo 33
El día había sido largo. Demasiado.
Jazmín —o más bien, Cassandra Ravenshire, como el mundo ahora la conocía— se quitó los tacones y subió las escaleras con las manos vacías, sabía que había dejado el vestíbulo aún llenas de bolsas del centro comercial. Su mente quería paz, pero su pecho cargaba una inquietud silenciosa que no sabía de dónde venía.
Antes de abrir la puerta de su habitación, una de las chicas de servicio se acercó a ella con un estuche negro.
—Señorita Ravenshire, le