El patio central de la manada de las Sombras se había transformado en un punto de reunión solemne. Los guerreros de élite se alineaban con precisión militar, listos para la partida. Las armas brillaban con la primera luz del alba, y los estandartes ondeaban con orgullo silencioso. El norte nos esperaba, y con él, las respuestas que llevábamos demasiado tiempo postergando. Intrusos habían cruzado nuestras tierras, y aunque la amenaza parecía lejana, no dejaba de ser una provocación. Nadie entrab