El bosque estaba en completo silencio, como si presintiera lo que estábamos por enfrentar. Cabalgábamos sin detenernos, guiados por la información de los infiltrados. La supuesta ubicación de la guarida de Zarek era una vieja fortaleza abandonada en el límite oriental del valle, cubierta por maleza y casi invisible desde el aire. Marco y Leo cabalgaban cerca de mí, atentos a cualquier movimiento. Mis guerreros nos seguían en formación cerrada. Sabíamos que no sería fácil, pero esta vez, había u