Cuando mi loba quería salir a la superficie, era muy difícil detenerla. Era tan testaruda como yo. Pensé que todo estaría perdido y que todo nuestro esfuerzo se echaría a perder si ella se abalanzaba contra Freya. Pero, como siempre, Enzo llegó al rescate: al percatarse de mi estado, se hizo presente de inmediato.
—Cariño, debes tranquilizarte. No es momento para que Mira salga a la superficie —me dijo Enzo a través del enlace mental.
—Eso díselo a ella; está tan terca que no entiende de razone