Siempre he sido un alfa dominante y protector, acostumbrado a que las cosas se hagan tal y como yo quiero. No estoy, para nada, habituado a que alguien me lleve la contraria… y mucho menos cuando se trata de una orden que ya ha sido ejecutada por mí.
Pero Madeleine era completamente diferente. Una mujer en toda la extensión de la palabra: fuerte, valiente y decidida. Había pasado por mucho para llegar hasta aquí, y tal como me había dicho mi tía Greta, por algo nuestra diosa le confirió la marc