El murmullo de voces se coló en el archivo como el filo de una navaja, cortando el aire espeso y haciendo que Chloe se quedara inmóvil. El mundo pareció detenerse. Podía oír su propio pulso, rápido y desbocado, mezclándose con el sonido de los pasos que se acercaban. Brendan no se movió. Su brazo la mantenía pegada a su pecho, como un muro cálido que la protegía y la amenazaba al mismo tiempo.
El olor a madera, papel antiguo y el tenue aroma de él le llenaban los pulmones. Era asfixiante y tra