—Hablemos afuera —pidió Brendan, acercándose a Chloe con pasos medidos, pero ella levantó la mano y lo detuvo, ignorando el cosquilleo bajo su palma.
—No hay nada de lo que debamos hablar, Brendan —respondió, cruzándose de brazos.
—¿Estás segura? —insistió él, inclinándose apenas hacia ella, la voz baja, cargada de algo que no era solo curiosidad.
—Sí, así que déjame —intentó apartarse pero Brendan fué más rápido y la tomó del brazo, atrayéndola hacia su cuerpo.
—Por mucho que intentes huir