20. Merecido sufrimiento
Apenas Medea llegó a la mansión, Saphira se apartó de la ventana. Había estado esperándola con impaciencia. ¿Qué hacía Medea yendo al oftalmólogo si sabía perfectamente que no podía ver? Esa duda la había inquietado desde el momento en que la vio salir. Sería el colmo que existiera la posibilidad de que recuperara la vista.
Al escuchar que se aproximaban, corrió a la cocina y fingió estar ocupada. Cuando ayudaron a Medea a subir, dejó lo que hacía y, con sigilo, fue tras ellos. Alcanzó a Luna p