Capítulo 147: Soledad y felicidad.
Soledad.
Aquel era un sentimiento terrible que dejaba sin esperanza alguna a quien tenía la desgracia de padecerlo y de sufrirlo; era igual que estar cayendo en un abismo sin fondo completamente a oscuras, y sin tener algo o alguien en quien sostenerse cuando todo parecía desmoronarse alrededor.
Maximiliano se había encerrado en sus aposentos, y no había salido de allí en toda la tarde. Miraba las fotografías de Mariana cuando era pequeña y siempre corría de un lado a otro con su vestido de princesa y su corona de juguete. Le había dado tanto; se lo había dado todo, y ella…la había dejado completamente sola. Todo lo que su hija había hecho era ignorarlo, minimizar lo que le estaba pasando como si realmente fuera nada, y aquel egoísmo y crueldad que su Mariana había mostrado siempre y que tanta gracia le había causado, ahora mismo lo dejaba con una sensación de soledad y vacío como nunca antes experimentó.
Tocándose las sienes, sentía que las venas de su cabeza palpitaban, sus ojos est