Capítulo 169: La lectura del testamento.
Al final de un pasillo que lucía más oscuro y lúgubre de lo normal, se hallaba esa habitación, en donde, le habían dicho, muy posiblemente ese hombre moriría muy pronto. Abriendo la puerta acompañados ya por el médico de Maximiliano, suspiró.
Lo que vio sobre aquella cama, la dejo helada y perpleja. ¿Quién era ese hombre que yacía allí casi sin moverse y con la mirada perdida? De aquel Maximiliano, altivo, cruel, y orgulloso, no quedaba nada. Sus cabellos ya no estaban perfectamente peinados. S