Adanna
La incredulidad me impedía procesar lo que estaba escuchando. Estaba allí, parada, rígida. Sentía un frío que me arropaba mientras trataba de poner mis pensamientos en orden, pero era imposible, porque mi mente estaba en blanco.
Tragué pesado. Caminé en círculo; luego me dejé caer en la cama, pero sentada. Me miré las manos. Jugué un poco con los dedos mientras trataba de recuperar la compostura, de regresar en mí, de darle una respuesta a Camilia o, simplemente, de entender lo que ella