Adanna
Estaba en completa estupefacción, con los ojos bien abiertos y el corazón latiéndome con ímpetu.
Era ella…
No daba crédito a lo que mis ojos divisaban. Pero era ella. Esa mujer estaba ahí, después de casi cuatro años; estaba frente a mí, en la casa donde Iron me tenía vigilada.
¿Cómo logró acceder? ¿Por qué Iron le autorizó venir a cuidarme? Ella ni siquiera era cuidadora, curandera o médica. ¿Por qué estaba aquí?
De repente, sentí recelo y un frío me recorrió el cuerpo.
—¿Camilia? —prof