Adanna
Esto era una ridiculez; nada tenía sentido.
—Quítense del medio —les ordené—. A mí nadie me detiene ni me dice qué hacer.
Ellos se acercaron a mí, amenazantes. Entonces los encaré.
—Señores, ¿ustedes piensan que me retendrán a mí? Están muy equivocados. Yo soy la líder de esta manada, la alfa, y ustedes me deben sumisión.
—Lo sentimos, pero ahora mismo el alfa es Iron Droc y estamos cumpliendo con sus órdenes —respondió uno.
Pero es que no lo entendía. Iron y yo teníamos una alianza, un