Capítulo 58

Adanna

—¿Iker? Iker, ¿dónde estás? —pregunté, pero no recibí respuesta.

Mis pies estaban descalzos y cada pisada se sentía fría, al igual que mi piel. La oscuridad me rodeaba y había una brisa gélida que me erizaba los vellos. Traté de usar mi habilidad licántropa para ver en medio de las penumbras, pero no había nada.

Escuché que alguien corría. Luego, risas. Miré a mi alrededor, pero todavía la oscuridad cubría cualquier forma que hubiera allí. No sabía dónde estaba y todo se sentía tenebroso
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Mirian NuñezAy Adanna, que caro vas a pagar por un error que no es toda culpa tuya, te dejaste llevar por el rencor y perdiste no solo a tu mate sino a tu manada y presiento que no te libras de Dakota e Isa. Tengo una duda, que pasó con tu embarazo?
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