Iker
Mi cuerpo se sacudía al ritmo de los trotes rápidos del caballo y mi corazón latía con vehemencia. Estaba tan desesperado que la cordura me había abandonado hacía mucho.
Me estaba volviendo loco.
La había buscado por todas partes. Todo este tiempo… en cada rincón. Y no entendía dónde rayos se había metido. No había rastro de ella. No sabía si estaba viva o muerta. Solo se había desvanecido, como si nunca hubiese existido.
Cabalgué sin rumbo fijo por el bosque mientras las lágrimas me bañab