Iker
Tras unas horas, el encuentro entre la curandera y yo se resolvió. Yo fui disfrazado de alguien más, con una capa vieja, como si fuera un simple miembro de la manada de bajos recursos.
Con sigilo, entré al consultorio de la curandera y me senté ahí, a la espera.
Ella ya sabía que yo venía, pues le había mandado una indicación con uno de mis hombres de confianza, de esos que me estaban ayudando con todo el asunto de Adanna y a cubrirme la espalda de Dakota.
Había sido difícil, pero me había