Adanna
Caminaba por medio del bosque, desolada, con el corazón roto, sintiéndome sucia.
Cuando Iker se fue, me quedé en shock por varios minutos. Todo fue automático: me levanté de la cama, me puse la ropa, no me bañé, no me quité su olor de encima, nada.
Solo me vestí y salí de allí. No podía soportar estar un minuto más en esa casa, donde él terminó de arrebatármelo todo. Me dejó sin nada.
Ahora era un cascarón, un cuerpo andante sin alma, sin esencia, sucio, con su olor encima, con sus flui