Capítulo 32

Adanna

Me quedé congelada, en completo pasmo y con la mente en blanco.

Quería entender lo que estaba sucediendo, descifrar ese impulso de Iker, pero no podía pensar. Mucho menos podía moverme, reclamarle ni apartarlo.

Cerré los ojos, porque la calidez de sus labios se sentía muy bien sobre los míos. La manera desesperada en que los succionaba me llevó al pasado, cuando no había barreras entre nosotros ni estaba Isa en medio.

Cuando éramos felices…

Cuando él era mío y yo suya.

Su sabor era tan d
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