El pasillo estaba vacío.
Pero ya no parecía vacío.
Había algo distinto en el aire, algo que se arrastraba entre las luces blancas del hospital y el silencio artificial de la madrugada.
Lila seguía mirando hacia donde el hombre había desaparecido.
Esperando verlo regresar.
Esperando despertar.
—
No ocurrió ninguna de las dos cosas.
—
—Tenemos que detenerlo —dijo finalmente.
Su voz sonó frágil. Más cansada que decidida.
—
Adrian permaneció quieto junto a la puerta.
Observando el corredor.
Escuchan