¡Lo siento, Padre!

El resto de la noche Jena no durmió, tal vez Camila no volvería esa noche pero no quiso confiarse, al despertar Conan le conto lo que sucedió, por supuesto a él le asombro no darse cuenta de la presencia de una intrusa, ¿por qué no despertó?

Por su mente paso la posibilidad de que hubiera sido un sueño, pero ella lo negó rotundamente, adivinando sus pensamientos. Jena estaba muy alterada y furiosa.

—Estas muy nerviosa deberías calmarte —ella se negó a que la tocara, no hasta que creyera la ver
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