Corrió por el bosque durante toda la noche sin parar, solo daba círculos buscando una salida a un laberinto imaginario, con una rapidez admirable y con una agilidad que le asombraba, su cuerpo no se debilitaba, sonrió al sentir el aire fresco rosar sus mejillas y el aroma a campo húmeda del amanecer.
Mientras corría, cada vez más se divertía de la velocidad que podía alcanzar, a ratos le angustiaba no saber de qué se estaba alejando, se preguntaba que era esa sensación de perdida que dejaba a