El entrenamiento de Jena comenzó, no solo debía controlar y educar a su loba, también tenía que desarrollar su oído, su visión, su rapidez, sus reflejos y su fuerza. Todo era un descontrol en su cuerpo.
Su loba saltaba liberándose cuando deseaba y dormía cuando se agotaba, los ruidos a su alrededor eran a veces demasiados y otras veces normales. Los olores muchas veces le causaron náuseas.
Su apetito aumento necesitando comer tres veces la misma porción, siempre estaba sedienta, nunca se manten